domingo, 19 de septiembre de 2010

EL SEXTETO TABALÁ (1998)


Lucas Silva es un cineasta, músico y productor nacido en Colombia, que vive actualmente en Francia. Hace más de 15 años que se dedica a la investigación y promoción de la música afro-colombiana, plasmando su trabajo en el sello Palenque Records. No sólo fue la primera casa de discos en editar a Las Alegres Ambulancias y El Sexteto Tabalá (pilares de la música negra colombiana), sino que fue pionera en la compilación de un álbum enteramente dedicado a la champeta, música tan marginal como infecciosamente bailable, con influencias del soukous y otros ritmos africanos. De la distribución de estos discos se encargan generalmente los sellos franceses Ocora (fundada por Pierre Schaeffer! y la Radio Francaise) y Buda (que también ha editado cosas interesantes sobre el candombe, a cargo de la genial Mirtha Pozzi). Su última antología, llamada "Palenque Palenque: Champeta Criolla and Afro Roots from Colombia (1975-1991)" la hizo en colaboración con el dueño de Soundway, prestigioso sello londinense que se especializa en "músicas del mundo" (puaj!)
Sin más, la introducción es un llamado de atención para los que no conocen a este señor, que viene instigando al primer mundo con música de negro ecarté y pobre, y ha conseguido sorprendentes resultados .

El Sexteto Tabalá, grupo oruindo de Palenque de San Basilio (ciudad cual hablaremos con más profundidad en el próximo post) existe desde principios de los años 30 y su música resulta, hasta el día de hoy, desconocida para la mayoría de los colombianos, salvo en las comunidades negras de los palenques y la costa atlántica. Es por esto, y por la falta de interés de parte de la industria discográfica, que su primera grabación data de 1996, a cargo del mencionado Luis Silva y Sergio Arrio. Este es el disco que subimos hoy al Milagro.
Máximo exponente actual del "son palenquero", el Sexteto funde una extraña mezcla de ritmos soneros de Cuba con instrumentación típica del Pacífico colombiano, desprendiendo un sonido crudo y expresivo. Silva escribió un texto, para otra de sus producciones, que describe muy bien el origen de este sonido:
"La historia del Son en Colombia empieza con la implantación de los primeros ingenios azucareros, a principios de siglo, en la costa atlántica. Todo comienza en 1924, cuando el Ingenio "Central Colombia" es construido en terrenos cerca a Palenque. Entre los ingenieros encargados de supervisar el trabajo, habían algunos cubanos que se reunían por la noche alrededor de una botella de ron y una guitarra para tocar la música a la moda en Cuba; Son montuno, danzón, guajiras...
Así lo cuenta José Valdez "Panamá", palenquero y cantante del Sexteto "Monasito' di Benkos": "Los cubanos trajeron la musica del Sexteto Habanero, de Miguelito Valdez... Y eran hombres muy alegres, tocaban música todo el tiempo, tenían el arte del Son. Los palenqueros se entusiasmaron tanto con ese Son que luego ellos mismos hicieron sus instrumentos y crearon un grupo musical".
Más infromación sobre el origen y desarrollo del son palenquero se puede encontrar acá.

No es difícil reconocer la pureza espontánea y el primitivismo transmitido por el grupo, basados en una percusión "casera" y voces tenores de obreros agrícolas como único recurso. En contraste con el son cubano, -que fue evolucionando a través de los años al incorporar instrumentos armónicos-, el sonido de palenque se mantiene hasta el día de hoy fiel a sus principios:
"Nosotros tocamos con tambores, bongos, maracas, güiro, clave y marímbula (instrumento de origen africano equivalente al contrabajo [o la marímba]). No necesitamos guitarra ni trompeta, lo nuestro es son puro de verdad verdad, pa’hombres duros!! Así como era el changui cubano en Guantánamo, por allá a principios de siglo".
A esta aparente aspereza sonora, hay que sumarle el hecho que la grabación, si bien es técnicamente perfecta , provoca un sentimiento íntimo. En pocas palabras, nos sentimos en el centro del sexteto, empapados en ron.

La concepción musical de este grupo tiene mucho más que ver con la función que cumple la música en el continente africano, que con el sentido capitalista que se le otorga en el occidente (siendo este el que se aplica en Colombia). La música en esa zona, así como la de los Tabalá (que quiere decir "Tambores de la Muerte"), cumplía una función específica, acompañar con su sonido eventos especiales del pueblo. Desde un principio, los primeros sextetos (ej. Sexteto Habanero de Palenque, Sexteto Matantera) tocaban en los Cabildos, en fiestas y en rituales Lumbalú (cantos funerarios para los difuntos). Es en tales ceremonias donde se comienzan a mezclar los sonidos del son cubano, traído por los obreros del complejo azucarero, con los afrocolombianos que se escuchaban desde siglos atrás. El son palenquero ha estado ligado desde sus raíces al contexto místicoreligioso de la música de San Basilio y alrededores.
Existe un vínculo directo entre este hecho, y la fijación temática (la muerte y el amor) que tiene el Sexteto en sus canciones. A ésta se la concibe, naturalmente, como un hecho inevitable, pero es a su vez motivo de gran fiesta (9 días de funeral festivo) y música, creada especialemente para la ceremonia y el entierro. "Clavo y Martillo" es la primera canción del disco y es un viejo son fúnebre, -compuesto por el Sexteto Matantera-, que habla del clavo y el martillo utilizado para el ataúd del difunto. Al parecer, había sólo un ataúd en Palenque, usado para todos los entierros, que se clavaba y desclavaba con cada muerte. La reflexiva "La vida es muy bonita pero siempre se acaba", así como "Mercedes" y "En las Orillas de un Río", son también sones fúnebres, con frases explícitas que evocan a la muerte.
Pero no todo es de tinte lúgubre en Palenque, (aunque la visión de una vida dramática y nostálgica sí es lo que predomina en el disco), el resto de las canciones hablan de amores y desamores, tales como "Negra del Alma", "Ina", "Narcisa" (Adios Narcisa / Me llevo a la niña y no vuelvo más/ Adios Narcisa / Que yo me voy/ Hay tengo un dolor / En mi corazón"),"Micaria", "Salomé". Las excepciones a esta regla son la canción "Esta tierra no es mía", un viejo son cubano que en este caso fue adaptado a la situación laboral de Palenque. Se critica también a la reforma agraria y la azucarera "Santa Cruz", que formaba parte de la Central Colombia. "La Sombra Negra" habla de la mojana, mujer hechicera que vive en los ríos alrededor de Palenque. Seduce a la gente y se los lleva al fondo del mar a comer alimento sin sal. Las víctimas pierden el uso de la razón y la memoria a su regreso.

Lucas Silva editó otro disco del mismo Sexteto, en Buda Records (disponible en el sitio del sello).
A Gozar esta joya desde lo más profundo de los matorrales colombianos.

Atención al próximo post, dedicado a Palenque de San Basilio, la primera ciudad libre de toda América!

Rip de un CD, mp3 a 320 kbps


Información y Créditos:

El Sexteto Tabalá es:

Rafael Cassiani (voz principal y claves), José Valdez Teheran "paito" (2da voz), José Valdez Simanca, "Simancongo" (marímbula), Cayetano Blanco (bongo), Bartolo Cañate (maracas), Jose Torres Valdez (guacharaca), Manuel Valdez Cañate (timba) y Emiliano Herrera (2da marímbula)

Grabado por Lucas Silva y Sergio Arria en el sector de Cho Pacho, barrio abajo de Palenque, el 24 de setiembre de 1996. La edición a cargo de Phillipe Malidin, y el texto de presentación de Lucas Silva, Sergio Arria y Marion Provansal.


Si les gusta compren el disco!, que la guita va pa los palenqueros...

Escuchá!

jueves, 2 de septiembre de 2010

PEDRO LAZA Y SUS PELAYEROS - PORRO - 1974





Autor del jitazo "Navidad Negra" (véase Cumbias de Oro de Colombia), de origen colombiano, más precisamente de Cartagena de Indias, Pedro Laza nace en 1904 y comienza sus estudios de contrabajo con Francisco Lorduy, Director y fundador de la afamada Jazz Band Lorduy. En 1945 junto a otros músicos de la Sabana funda "Pedro Laza y sus Pelayeros"... Parte de sus músicos ya tenían algo de fama en la costa, sobre todo en San Pelayo, a esto se le debe el nombre de Pelayeros. Esto no quiere decir que la agrupación sea de San Pelayo, en si, todo lo contrario, el porro de San Pelayo no es el mismo que el "Porro Tapao" de la Sabana. Pedro Laza y sus Pelayeros es la primer agrupación que lleva este ritmo a los grandes salones, como los clubes Cartagena y San Fernando, donde el porro era visto como música de segunda.



El porro se da en la costa y en la sabana, con sus dos nombres diferenciados "Palitiao" para la costa y "Tapao" para la sabana pero su origen sigue sin definirse; varias versiones rodean al porro...

Una de las versiones es que su origen se da en la época precolombina en un principio ejecutado con gaitas indígenas y luego enriquecido con la llegada de los ritmos e instrumentos africanos. En esta versión su última etapa se da con la llegada de instrumentos de viento de la mano de las bandas militares europeas. Entre ellas la trompeta, tuba, trombón, clarinete, bombardino... Instrumentos que integran el porro actual.

Otra de las voces dice que su afluencia deriva principalmente de los ritmos Yorubas, que en el Sinú y en San Jorge dieron origen al baile cantado que se ejecutaba con tambores, voces y palmas. Estilo musical austero propio de las culturas africanas introducidas a lo largo de las costa de América.


Lo más aceptado en el presente es que el Porro nace en la costa, en San Pelayo y de allí migra por las poblaciones sabaneras hasta llegar al Sinú. Las ciudades de San Marcos del Carata, Ciénaga de Oro, Magdalena, Carmen del Bolivar, Corozal de Sucre, Momil y San Antero de Córdoba reclaman los derechos de paternidad de dicho ritmo.

También existen dos versiones sobre el nombre del ritmo. Una dice que se lo llama de tal forma porque así se llama al palo que percute el bombo y a su acción de ejecutarlo... porrazo. La otra versión sostiene que el nombre deriva de uno de los tambores que forma parte del instrumentado el cual se le llama Porro o Porrito.

Sea cual sea su origen el Porro está de fiesta, ejecutado en 2/4 o en 4/4 partido, este no decae. La base dada por el bajo, la güira y el bombo no paran nunca mientras los vientos en sus varios disfraces tiran para arriba tal cadencia que resulta imparable. A lo largo de todo el disco se puede apreciar el aire fiestero y alegreque trae consigo como lo dice en "El Sabanero" "...me gusta la parranda, me gusta el trago..." "...si me tocan un porro me alegra el alma este alegre son... Esto queda claro en temas como "La Batea" con tremenda letra y alto ritmo, "La cosecha de mujeres", "La Cebua", "El Sabanero"... Sin más...se sube al Milagro alta pieza...


01 - El Sabanero
02 - Ja ja Venao
03 - La Cébua
04 - El Catabre
05 - El Chicharro
06 - El Cachureto
07 - La Cosecha de Mujeres
08 - La Batea
09 - El Garrapato
10 - El Ciento Veinte
11 - Remolino
12 - Cachucha Vacana

mp3 bitrate 320 Kbps